Cuidar el cupro: un gesto lento

Cuidar el cupro: un gesto lento

El conjunto de cupro de Sestra tiene algo especial: su brillo leve, su suavidad al tacto y la caída elegante que lo convierte en una segunda piel. Para conservar esa nobleza, basta con dedicarle unos minutos de cuidado.

Lavarlo a mano puede parecer innecesario, pero hay belleza en hacerlo. Basta con un poco de agua fría, un detergente suave y las manos. Sumergir la prenda, moverla con delicadeza y dejarla descansar en el agua como si flotara.

   

Al enjuagarla, no hace falta frotar ni apurar el gesto. Solo presionar con cuidado, como quien cuida algo querido.

Una vez limpia, lo mejor es extenderla sobre una toalla seca y dejar que seque en plano, lejos del sol directo. El cupro se acomoda mejor cuando respira lento, sin tensiones, y evita deformarse cuando no se cuelga.

Si al secarse quedan arrugas, puedes planchar la prenda del revés, a temperatura baja o con vapor suave. También sirve colgarla en el baño mientras te duchas: el vapor tibio ayuda a que el tejido se relaje sin tocar la plancha.

Este pequeño ritual no busca complicarte la vida. Al contrario, es una forma simple de habitar el tiempo y extender la vida útil de lo que vestimos.

Este es el primer apunte de nuestra Bitácora.

Vendrán más. Sobre cómo cuidar lo que vestimos, sí, pero también sobre lo que inspira a Sestra: ideas, referentes, lecturas, gestos cotidianos. Nos gusta pensar que este espacio crece como crecen las cosas bien hechas: a su propio ritmo.

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1 comentario

Hola y buenos días,
Es solo mi curiosidad, quisiera saber de dónde salió el nombre SESTRA

eva

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